Propiedades

Al tratarse de un auténtico zumo extraído por procedimientos naturales cuyos principios no han cambiado durante siglos, al que no se la ha tratado con ningún tipo de aditivo conservante ni de ninguna otra naturaleza, el aceite conserva todas las características del fruto original, su frescura, vitaminas y ácidos grasos naturales.

Como las demás grasas vegetales, el aceite de oliva realiza la función de facilitar la deglución de los alimentos (palatización), pero a diferencia de ellas es la única que añade un sabor característico y delicioso, propio de cada una de las variedades de aceituna que sirven para obtenerlo.

En la cocina es imprescindible en ensaladas, guisos y para dar sabor y aroma a diferentes alimentos. En los fritos, la alta temperatura que aguanta hasta llegar al punto de humeo -momento de la descomposición y quemado del aceite- mucho mayor que en los demás aceites vegetales y grasas, lo hace mas duradero.

En la salud el aceite de oliva al ser el más natural se muestra como un excelente colaborador del mantenimiento de nuestra salud. Está científicamente probado que el aceite de oliva:

  • Reduce el nivel de colesterol “malo” LDL y aumenta la asimilación del colesterol “bueno” HDL favoreciendo la función cardiovascular.
  • Disminuye el riesgo de infarto y accidentes vasculares
  • Reduce las probabilidades de trombosis arteriales.
  • Disminuye la acidez gástrica.
  • Es muy eficaz en la protección contra úlceras y gastritis.
  • Estimula la secreción de la bilis, y es el mejor absorbido por el intestino.
  • Regula el tránsito intestinal.
  • Beneficia el crecimiento de la masa ósea y ayuda a la mejor mineralización de los huesos.
  • Previene, en fin, el deterioro de las funciones cerebrales y el envejecimiento de los tejidos y de los órganos en general, retrasando los efectos de la edad.
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